Hay noches que rebosan de tristeza,
Mueren en ellas los libros sin historias,
No bastan sus dramas para lograr el sueño,
Ni la comedia feliz cierra los parpados.
Las tinieblas detrás
de la ventana,
Toman formas de
pájaros sin alas
Y se elevan empujados por el viento,
hacía el país del miedo y de las sombras.
Hay noches que rebosan de tristeza,
Noches sin ángeles, sin mieles ni ternuras,
Sin besos, frías como el mármol,
Donde el silencio es peor que un grito
Y el amanecer azul de
ojeras atraviesa los ojos con su filo.

























