Hay calles que ignoran
los momentos de vida
que quedaron grabados en ellas.
Desde el grito de gol
De un purrete bostero,
Hasta el beso robado
una noche de primavera.
Los años van pasando
y el cemento gastado
se quedó esperando que el amor
regrese
y que el purrete, que ya es hombre
le gambetee un sueño
de caña y papel color.
Es que ella no sabe que es una calle
que el mundo ha cambiado
y los videos juegos y el Strik2
le hicieron una gambeta al sol
entre el cemento y la vereda.
Ella guarda recuerdos, momentos
que no volverán.
Y cuando entre el cordón y la calle
nace un yuyo sin nombre
y le regala una flor;
se emociona como si un grito de
gol
surgiera entre colores
o el aroma de los paraísos llegara
como un beso robado...
Purrete: niño.
Bostero: hincha de Boca.






