martes, 26 de septiembre de 2023

Infancia.


 

 

 

Llegó y me tomó de la mano

corrimos juntas y saltamos sobre la alfalfa

de los campos de Rivero,

como antes,

como siempre en mi imaginación.

Era ella, la infancia

que buscaba rescatarme de la tristeza.

Me rodeaba el cielo azul

y un verde sembrado,

llegamos al ombú y trepé sus ramas,

bebí el rocío de sus hojas

y las ranas del bañado me saludaron

con su croar y sus saltos.

La infancia me soltó la mano

y desperté; alfalfa, bañado y ombú

ya no existían, solo yo,

de pie ante la inmensidad de un sueño,

sonriendo, me abrazaba a un cielo azul.

 

 

 




miércoles, 20 de septiembre de 2023

Me preguntan por qué escribo





Escribo para cambiar  una realidad que me ahoga,
para evitar que la vida y sus pesares me aturdan.
Escribo porque disfruto,  imagino, sueño
y vivo las fantasías de cada personaje.
Escribo porque me vuelan alondras creando mundos  fantásticos,
donde seres perdidos acuden a mi teclado,
ramas quebradas de una historia
que  rescato del encierro de mi mente.
Escribo para salvar el escollo del día a día,
para traer a la vida  historias que me habitan,
 y que forman parte de mi viaje.
Suspiros suspendidos que quieren brotar, nacer…
a pesar de la vida, que es un círculo inexorable,
a pesar de mis miedos y de mí misma.


Poema reeditado.

martes, 12 de septiembre de 2023

Aromas.


 

 

 

Se me escurre el amor entre las manos,

secas, frías. El ayer

se ha vuelto lágrima y recuerdo,

llegan colores y aromas.

Los felices son verde jazmín,

nogal de enero, crespón y rosal.

La nostalgia llega   con  perfume

a menta, a romero, albahaca

y rosas rojas, trepando la pared.

Hasta el rocío huele a pan tostado,

a café, a la ternura de tu beso,

a las palabras que no te dije,

a la lluvia que baja hasta mis manos

e intenta lavar el dolor y solo reaviva la herida.






 


miércoles, 6 de septiembre de 2023

Sueño rojo.


 Pintura de Miguel A. Avataneo copiada del blog: https://angelesyrosas.blogspot.com/



 

 

Era rojo el vino y el placer

que daba verla,

la seda y los labios de la mujer,

o era un ángel; no lo sé.

Nubes rojas la envolvían

en un sueño tan rojo

como el velo que flotaba

y cubría su desnudez.

El tiempo y el pincel se han detenido,

han  quedado en el ayer

la imagen fue un instante, tan real,

solo fue niebla que se lleva el sol

tal vez mañana regrese el sueño

el rojo, el cristal, y el agua, 

vuelva a ser verdad.



Buenos Aires.

  Quisiera encontrarte Buenos Aires Con tu antiguo esplendor veraniego, el mate en la vereda y el amor escondido entre Jazmines. Te ...