Este Blog va a tomar un descanso y su escritora también.
Cariños, los espero en "Cuentos y poesías"
María Rosa
Cariños, los espero en "Cuentos y poesías"
María Rosa
Tras la ventana
La noche espía.
Me ve escribiendo
Y quiere saber, husmear,
Intenta robar secretos,
Con su secuaz; el viento,
Que empuja los cristales,
Ellos gimen, como una multitud
De abejas zumbadores
Que se mueven en un humo gris,
Pertinaz y recurrente;
Como un llanto o una lluvia en el tejado.
Cada mañana lo veía
pasar,
El cigarrillo entre los
labios,
las manos en los
bolsillos de la campera
y una tristeza azul en
los ojos.
¿Quién será? Me
preguntaba.
Durante años cruzó por
mi ventana,
hasta que su ausencia
despertó mi curiosidad
de saber:
Pregunté a los vecinos,
nadie sabía de él,
ninguno lo conocía.
Busqué por las calles su
figura flaca,
su paso lento y su
tristeza azul en la mirada.
Por meses caminé por
veredas mudas,
besada por la sombra de
los plátanos y los tilos.
Hasta que en una ventana
encontré sus ojos
azules,
me vi en ellos; tan
flaca, tan triste,
tan igual a aquel
desconocido.
Ojos empapados de
tristezas
que buscan siempre lo que está más allá.
Ojos que amanecen
cual mar sereno
y se cierran enrojecidos de llorar.
¿Qué buscan?
Más allá del horizonte.
¿Qué tierra lejana
añoran?
Tal vez, otro mar sereno,
de arenas blancas
y un perfume de algas mezclado con sal.
Todo lo lejano es hermoso,
todo lo perdido se agranda de lindeza
y en la realidad,
al estar frente a ese mar añorado,
es sólo una analogía
de lo que quedó atrás.
Desde el ventanal
la lluvia chispea
y la calle con sus
gastados adoquines,
imita reflejos de luna, bajo
una garúa lenta.
Los años dejaron su
sello misterioso en el barrio,
hay sombras que se
mueven
tras los árboles flacos,
de brazos gastados
pretendiendo acariciar
la noche que huele a humedad.
El último trasnochado
va dejando el eco de sus
pasos,
se pierde apurado al
doblar la esquina y,
me quedó mirando la
calle vacía,
ni la luna se asoma ya,
se debe haber quedado dormida,
tras las nubes oscuras
que anuncian que la
lluvia va a seguir
dominando la tristeza de
este agosto pintado de gris.
Fuiste la primavera que llega tibia
a un cuerpo empapado de invierno,
el crepúsculo húmedo de mar
que veíamos perderse en el horizonte,
el rosa y el gris con el último brillo de sol.
Fuiste la sombra del aromo
perfumada y fresca en la tarde de enero,
el sueño que se borró
en la almohada,
un arcano que se llevó el tiempo,
fuiste, bella ilusión que perfuma el hoy.
En el libro de poemas que me
regalaste, no encontré tus versos de amor,
las hojas estaban en blanco,
me dijiste que las letras se
borraron durante la impresión.
Te lo devolví y nuevamente me lo
entregaste en blanco,
tu explicación fue que un canario
retozón se llevó las rimas en el pico
y las hojas nuevamente sin palabras.
Perseveraste y está vez, fueron
tus lágrimas de tristeza que borraron las
poesías.
Se te ocurrió algo diferente,
escribiste, cortaste y pegaste en
las nubes
y fue la brisa juguetona quien mudó tus poemas y
los llevó a otra galaxia.
Regresaste al libro misterioso
y sus páginas siempre mostraban
una desnudez de nieve ante tu romántica inspiración.
Para que yo crea lo que dices,
será mejor que no escribas más,
canta tus versos al pie de mi
balcón,
como Romeo le cantó a Julieta, sólo
que no tengo balcón, tú no eres Romeo, ni yo soy Julieta.
LA BAILARINA
Una música suave y melodiosa la arrancó de su encantamiento.
Abrió los ojos asombrada.
Sus pies bailaban
al compás de una bella melodía.
Cerró los ojos y se dejó llevar,
cuánto tiempo sin que su cuerpo se expresara en una
danza,
sin escuchar una armonía tan delicada.
Deja que sus
oídos reciban el placer,
y por él, se alza en un vuelo mágico,
si, es mágico lo que le sucede. Vuela e imagina.
Cree ser un pájaro, agita sus brazos,
asciende entre nubes en ese revoloteo musical,
planea y vuelve a girar,
aromas indefinidos, pero agradables la envuelven,
y se pierde en un pentagrama de colores…
De pronto la música cesa, todo es oscuridad…
alguien ha cerrado la caja musical.
Corre tren, corre,
tras las ventanillas,
paisajes que son pinturas.
verde de Monet,
amarillo de Van Gogh
seduciendo la mirada.
Y a medida que el tren avanza,
el cielo de verano
celeste sin nubes, celeste de vida,
me habita de paz.
Corre tren, corre,
que alguien me espera
y deseo llegar
antes que la espera me gaste los ojos,
cansados de lunas vacías
y estrellas que esconden su luz.
Escondo las
penas,
en un lugar
secreto,
donde viven
los sueños incumplidos
que fueron quedando
en la senda,
lo que no
lloré, y que a nadie le dije,
mis fracasos,
que se
fueron muriendo de frío y soledad,
los besos que
me negaron, los que no di
y los que se
fueron, como las golondrinas,
antes de que
llegue marzo.
En ese lugar
secreto, hay un espejo,
donde se
reflejan la suma de suspiros,
suspendidos en
el aire,
sujetos con
lazos de seda,
para que las
lágrimas,
no ahoguen
los otros secretos:
las
alegrías, tus besos,
la pasión y
el amor que nos acuna.
Caen hojas como sueños, silentes, livianas,
las lleva el viento, se van.
Volverán con las brisas cálidas.
Otoño, primavera, tiempo cíclico
y volvemos a comenzar.
También el amor es circular,
siempre volvemos a él.
Dónde
Dónde estarán aquellos versos,
que tu amor me inspiraba,
hoy no podría descifrar las palabras,
ni entender aquel amor apasionado.
La vida pasa,
y el tiempo de llorar se va con ella,
renacen los jazmines en verano,
las ilusiones se renuevan,
el llanto pasado les da fuerza.
Nos cambian los años
o es que vamos madurando,
nuestra mirada es otra,
otro el camino que buscamos.
Dónde quedaron aquellos versos,
aquel cuaderno de tapas amarillas,
en que la vida rimaba con tus besos,
y no existía el pesar, menos la culpa.
Sopla enojado el céfiro furioso,
abre los salones del viejo museo,
estruja ventanas y ríe con aliento a
hojas.
En las escaleras bailan los papeles,
junto con las flores que arrancó
el otoño,
y el viento sigue,
agitando a la dama de organdí,
que desde su cuadro, observa
al intruso
en su ir y venir.
La cortina de damasco se mueve
coqueta,
levantando polvo de su trama gris,
desde un marco oscuro, una dama
elegante
de vestido rojo, se quita el sombrero,
se queja del soplo que mueve su velo
y mira a un moreno de bello perfil.
La reina de España en caro tapiz,
se agita y pregunta:
¿Quién es ese inculto,
que quiebra mi paz y eriza mi pelo?
Alguien le responde; el viento
señora.
¡Cierren las ventanas! Grita enfurecida,
del este y oeste, del norte y del
sur.
El museo se aquieta y los personajes
vuelven a su mundo de calma y de paz.
Tras de los cristales, el mira burlón;
ya verán mañana, les dice sonriente
volaré cual bandera, besaré sus caras
y tras de los oleos, vuestro
corazones
gemirán de amor.
No le digas a nadie mis promesas,
y yo no contare tus palabras de amor,
que nadie conozca el
camino
y las llaves escondidas,
serán
nuestro secreto.
Quiero ser una antorcha en tu memoria,
una llama
que en la noche te ilumine
y en el día te duela recordarla.
Estar en vos, aún estando lejos
que tus manos me extrañen,
así apuras el regreso
por el camino del secreto.
Dónde van a morir los pájaros
en qué bosque cerrarán sus ojos,
que luz bárbara
los cegará, en el último segundo.
Su vuelo, ayer raudo y elegante
cesará en cualquier camino
y como una hoja seca,
caerá, con sus plumas opacas
y el pico abierto.
El ángel de las aves
lo llevará en sus manos
y al llegar al cielo,
cielo de los pájaros,
sus alas se abrirán,
en un vuelo sin ruta
y entonces sí,
volará por siempre
dueño de las nubes y del horizonte.
Recuerdo un trocito de cielo,
la luna
asomando sobre una pared,
nuestras sonrisas y el verano
que fue tan feliz.
Nada es bastante nítido y autentico,
todo paso y sin embargo
en un momento pensamos,
que habíamos inventado al amor.
¡Lo inventamos, fue nuestro!
Mientras duró
y como puñado de arena
que se va de las manos,
se fueron las promesas,
se perdió el amor.
¿Dónde van los amores perdidos?
En qué mundo viven y se encuentran
aquellos seres que fuimos,
aquellas sonrisas
que quedaron
inmortalizadas en una fotografía,
flores de un tiempo,
que hoy siguen perfumando desde un libro.
Estimados blogueros les dejo un abrazo y un bello deseo de paz y bien.
Tomaré unas semanas de descanso, el verano de mi ciudad se hace sentir, y trataré de vacacionar, al menos desde mi jardín.
Sólo dejaré funcionando mi primer blog. "Cuentos y Poesías" desde allí, seguiré con mis cuentos.
Un abrazo.
María Rosa
Hay un verde brillante en los árboles,
la rosa se refleja,
en un espejo de agua,
las gotas tiritan sobre sus
pétalos;
son lágrimas de amor que dejó la lluvia.
No se si era un lago,
o un simple pantano,
tan solo recuerdo
en la niebla oscura
el verde flotando
como una pintura,
creación de Monet .
Nenúfares blancas,
al igual que estrellas
nadaban en el agua,
dando al paisaje,
en su blanco la luz,
sólo fue un instante
que me estremeció,
las vi elevarse,
pájaros de luna,
apresando tristeza
transformando congoja
en honda emoción.
Prodigio otorgado
entre el alba y el día,
que borró el dolor.
El pastor
anda y desanda
la tierra amarilla,
camino de piedra,
cada día igual.
Su morada de sucios colores
sólo es una cueva
que espera
su pronto final.
Un asno y un
buey buscando reparo
duermen a su lado y le dan calor.
Pobre pastor de rostro curtido
no tiene ni un nido
para dormitar.
Llora solitario,
lo inhumano del mundo,
su quimera perdida
aún sueña alcanzar.
Le llega la noche,
poblada de estrellas
se duerme abrazado.
a su duro zurrón.
El albor despierta su cansancio viejo.
Un murmullo quedo, lo pone de pie.
Trémulos
matices borraron las sombras
son luces que llegan del fondo del
tiempo
y visten la piedra
de colores nuevos
su cueva, no es cueva
algo la ha cambiado
es el arco iris de ese amanecer.
El llanto de un niño
le llega cercano,
el frío en su arcano
lo hace estremecer.
¿Quién es esa madre?
Bella y luminosa,
que acuna a su hijo con tanto placer,
le tiende su mano con suave sonrisa
él cae de rodillas.
Diáfano es el aire en la casa de
Dios.
Diciembre-
2007
Volví a la vieja ciudad de los momentos felices las mismas calles que recorrimos juntos veredas de piedra que guardan historias ...