Volví a la vieja ciudad
de los momentos felices
las mismas calles
que recorrimos juntos
veredas de piedra
que guardan historias
de seres, que como nosotros
las caminaron entre sonrisas
mientras el mar, a un paso,
observaba.
Hoy amaneció sin sol,
el mar sereno bajo la niebla
que se traga el horizonte
un gris agónico entre las olas
y viento y llovizna
intentan alejarme.
No me voy, les grito con los ojos
desde mi boca muda
quiero seguir viendo la película de mi ayer.
Cada paso es nostalgia
bares, pizzerías, plazas
todo está igual y diferente
igual a aquellos días
diferentes a un hoy
que se escapa entre mis dedos.
A veces el ayer miente
jurando que es hoy, no voy a creerle
quiero guardar el pasado
en el cofre de mi corazón
que se fue acostumbrando
a ver la vida de frente
y crea una sonrisa
cuando digo tu nombre.

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