Comenzó sin
darme cuenta
Y de pronto,
fui un pájaro sin alas
Un puñado de
miedo
Las calles
de siempre me quitaban el aire
Me rodeaban
de sombras
Y no eran
las calles, era yo
Era el temor,
desconocido y ladrón
Que se
pegaba a mi piel con sufrida lentitud
Y me
apretaba el pecho, hasta ahogarme.
Y resurgí
como el árbol talado
Que brota
desde el suelo
No estuve
sola, hubo manos, voces
Un mundo
blanco que me renovó
Me devolvió
la vida y la fe en mí.

BIENVENIDA asi a lo grande.
ResponderEliminarPrecioso tu poema , pero mucho más tu regreso. Besotes .
Mi querida Campi, gracias por tus palabras. Un abrazo.
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