viernes, 28 de agosto de 2020

Médanos.

Los médanos cubren el paisaje,

Dibujan las caderas de una mujer.

Más allá,

el horizonte es una línea,

entre el cielo y el mar.

Suspiro de espuma

entre las curvas sinuosas

llegan y se alejan

capricho del viento

jugando con él.

 

En la casa  arden los maderos,

el olor a mar entra por los resquicios,

mundo especial,

reino de los leños.

La arena se levanta

escala el aire,

velo de escarcha

que apaga el paisaje

y se proyecta contra los  cristales.

Es invierno,

su perfil es crudo.

Quiero cerrar la puerta

de esta casa imaginaria,

que regresen los pájaros

que  el sol habite en libertad

y el silencio no exista.

 

domingo, 2 de agosto de 2020

Descanso.


Flor de cactus de mi jardín.



Queridos amigos: este blog se va a tomar vacaciones por un tiempo, en unos meses


 retornará.
Seguiré con : Cuentos y poesías.

Felicidades y un abrazo a cada uno.

María Rosa.

miércoles, 22 de julio de 2020

Anochecer.

"Cuando anochece se estremecen los pinos y no es de frío."
Mario Benedetti.






El sol agoniza entre nubes rojas,
sangre de estrellas que olvido la noche.
El reflejo ruboriza la aguja de los pinos,
los besa, y se pierde como un suspiro.
Una suave melancolía se respira en el aire,
frialdad  de invierno, en  la noche que se acerca,
la brisa se desprende del verdor y lo duerme,
arropa el paisaje y lo vence con su quietud.




jueves, 9 de julio de 2020

Insomnio




Hay un filo de navaja que divide
la noche del amanecer,
allí aparece.
Sus imágenes lindan con el sueño,
no sé que busca,
ni entiendo sus palabras,
una sombra le va llevando,
se va como arena, entre los dedos,
aparece una luz,
es la aurora que trae su calma
y en sus brazos me duermo.




martes, 30 de junio de 2020

La última luz.

Poema inspirado en la obra de Vicent Van Gogh, "Paisaje iluminado por la luna".


La luz de la tarde
baña la campiña.
reflejan  las hojas
un cielo ceniza.
Luna tempranera
que  asoma curiosa,
pestañas curvadas
como una cuchilla .
Entre los sembrados
ni el viento se asoma.
Pasan los amantes,
buscando el silencio,
beben en los pinos
gotas de rocío.
La sed que los turba
esta en los sentidos.
El cielo naranja
y un perfume a menta
los van conduciendo,
al verde camino.
Se alarga la tarde,
ellos buscan la noche
ansiosos se miran,
se abrazan
como  almas eternas.
Dormirán los campos,
los pinos, la viña,
solo los amantes
insomnes de luna,
con ojos abiertos
y cuerpos cansados,
esperan el día.


lunes, 22 de junio de 2020

A un pato.





Olía a jazmines la tarde,
sobre el río,
la  brisa llevaba hojas secas,
del sauce que llora.
Tras un tronco oscuro,
lo vi aparecer.
¿De dónde había salido?
Se acercó a mi lado,
sacudió su cabeza
recorrió el parque,
con  su andar cansino,
albo en su plumaje,
orgulloso su gesto,
desvío rumbo al río,
el agua en sus ondas se lo llevó.

                                                                                                                                                       

miércoles, 10 de junio de 2020

Las piedras.





 Las olas suaves
besan la orilla del lago,
brillan las piedras,
el sol las transmuta en joyas,
chispean coquetas,
imitan al topacio, al rubí, a la esmeralda;
son un tesoro de luz
al borde del agua.

Al atardecer,
el sol se va
se pierde la magia,
la carroza de cenicienta,
regresa a su verdad;
las piedras preciosas
pierden luz
se transforman
son apenas;
un simple canto rodado.



lunes, 1 de junio de 2020

El nudo.






Cuando callamos lo que el alma
desea expresar, las palabras,
cual molino que se detiene,
se estancan, el agua no brota,
se transforma en un cordel
que se anuda, envuelve,
retuerce, una y otra vez.
Hasta que un viento nuevo
agita las aspas y el molino
retoma su ciclo vital.
Brotan las palabras,
surgen naturales, cristalinas,
agua pura y fresca,
llevando en su caudal
el cordel que se ha desatado.
Y una inquietud maravillosa
nos remoza como un viento
que barre las hojas muertas.



martes, 19 de mayo de 2020

Mundo ajeno.

Paseo de la Recova (posiblemente años 30-40)




Me habitan recuerdos
que yo no he vivido,
que alguien, tal vez mi padre
relató en una tarde de lluvia.
O tal vez mi abuela
que hablaba de su Coruña natal,
de la fuente, del verde
que no es uno, sino muchos;
en su tierra lejana.
No he conocido a las lavanderas de  la orilla,
ni el Palermo que vivió  mi padre,
ni el paseo de la recova,
y sin embargo vienen a mí,
con sus voces y  colores.
Quieren crecer y no los dejo,
no me pertenecen,
no los entiendo.
Son un mundo perdido,
lejano,
ajeno,
que yo no he vivido.


Lavanderas del río. España principio del siglo XX

domingo, 10 de mayo de 2020

Mar del Plata.




Desde la escollera,
se ven rocas  ennegrecidas,
hijas  el mar y  los años,
cinceladas  por las olas,
paredes verticales,
centinelas del océano,
grito de la tierra
que no quiere naufragar
ante la fuerza del agua.

Inmóvil,
cierro mis ojos
e imagino tu pasado,
cuando no eras Mar del Plata
y tal vez ni nombre tenías.
Desde el pirata Drake,
hasta Juan de Garay
conquistadores españoles
indios Ranqueles,
todos admiraron tus ojos de piedra
con la belleza de la creación
sembrada de  misterio
y despertando  asombro.

Hoy las luces
deslumbran tus calles,
Alfonsina tallada en piedra,
sueña  largarse a volar,
 ser gaviota,
beber la espuma y luego echarse a dormir
con el arrullo de tu mar.







jueves, 30 de abril de 2020

Piel.





   
Cada día,
algo muda en mi cuerpo,
vuela  por la casa, por el jardín,
por tus manos, tu boca.
Voy dejando en mí andar,
invisibles hilos de piel.
Signos,
restos de momentos gozados,
sufridos, amados; gastados.
Un infinito círculo,
que se va de modo misterioso
y cada día se renueva,
como el árbol y el verde en primavera.
Cuál es el secreto de esa piel
que jamás retornará a su morada,
viaja,
invisible cono de luz,
que fue y hoy es nada.
.


martes, 21 de abril de 2020

El lago.azul.

Lago: Nahuel Huapi en Bariloche. Argentina.





Llueve sobre el lago,
estrellas, quiebran su quietud,
constelaciones sin nombre
que nacen y se van.
La penumbra del amanecer
le da misterio,
juego de la imaginación,
que se escurre entre los juncos,
los viste de luz
y en segundos cambian el paisaje.
Va amaneciendo,
la lluvia sigue
y el rito de la naturaleza se puebla de luz.

sábado, 11 de abril de 2020

Primer amor.






Los miraba cada tarde pasar abrazados,
bebiéndose a besos,
jugando al amor.
Eran dos pequeños,
casi adolescentes
aprendiendo juntos;  amar y soñar.
Ayer, él pasó solo,
me sonrió al cruzar,
quise preguntarle: ¿Qué fue del romance?
¿Por  qué estaba solo?
Y no me animé.

Amor de estudiante.
¿Quién no lo ha vivido?
Flores de una tarde, pájaro cantor,
que vuela buscando néctares y rosas,
buscando entre flores, el fuego sagrado,
del primer amor.


domingo, 29 de marzo de 2020

Don Zoilo.




.


Dicen que murió don Zoilo,
se llevó una chacarera en los labios
alegría en el corazón
y la guitarra abrazada al pecho.
Se hizo noche sin su voz,
él que añoraba el cielo
hoy debe cantar entre ángeles,
su arrullo de zorzal recién amanecido.
Que extrañas serán las tardes sin su canto,
nos quedamos con el silbido del viento,
con las hojas susurrantes
y la nostalgia hecha lágrima de su voz.




Mi humilde homenaje al Padre Zoilo Tonello, de los Frailes  Franciscanos Menores Conventuales.



martes, 17 de marzo de 2020

Desde mi ventana.







La primera luz del día ilumina los tejados.
Hay un duende travieso
que de la noche a la mañana
pinta  amarillo en  los árboles.

Con los suspiros de los enamorados
teje una brisa juguetona
que estremece a los distraídos,
que cruzan abrazados a sus pensamientos,
a los arbustos descoloridos,
los agita y sopla sobre los nidos abandonados de las golondrinas,
que han quedado solitarios
a la espera de la próxima
y lejana primavera.
Es el otoño que se acerca,
mordiendo los talones del verano.

En un cajón duermen las fotos en la playa,
evocando sonrisas
y la espuma de las olas sobre la arena.
Pasó el verano,
el ocre pinta el parque
y un aroma a pinos y lavanda
inunda la mañana.
Ya casi es otoño,
y yo trato de escribir,
el poema que no quiere llegar,
que se enreda entre las hojas caídas
mientras el dorado flota en el aire.


lunes, 9 de marzo de 2020

Abuela Rosario.




Recuerdo un pasillo oscuro y el estremecimiento que me producía entrar en tu habitación y el sonido que producía el piso de maderas largas estremeciéndose bajo mi peso liviano. No alcanzaba a ver tu cara en la penumbra, solo escuchaba mi nombre en tu voz.
Qué misterio es la memoria, a la que los años han cubierto de acontecimientos e imágenes de vida y de pronto, algo;  una música, un aroma, un color,  rescata de su arcano la evocación y aparece tu nombre: Rosario, abuela Rosario, mientras tu cara permanece en la penumbra de mis tres años.

Fuiste mi abuela italiana, de la que no recuerdo su cara, la que no le gustaban las fotos, la que no me llevó a la escuela, la que no me enseñó canciones de su pueblo, la que partió mucho antes de que pudiera decirle: te quiero.




jueves, 5 de marzo de 2020

Un instante.







Giraron tus ojos hacía mí
y no pude evitar la sonrisa.
Cuantas emociones surgieron de pronto;
fue abrir una ventana y ver el pasado.
Regresó la plaza con sus árboles tiernos,
hoy generosos en ramas.
El barrio, sus calles y el aroma de los jazmines
y una luna de vainilla curioseando
nuestra inocencia convertida en beso.
Fue un instante, y mi entorno
volvió a la realidad.
Te vi alejarte con una sonrisa,
habiamos cruzamos, sin darnos cuenta,
 el umbral del ayer,
y por un momento nuestros suspiros
formaron una brisa que nos remonto
al arcano de nuestra adolescencia.






lunes, 24 de febrero de 2020

Tiempo de guitarras.





                                            


Hay flores, que al mirarlas me pierdo
en el laberinto de sus pétalos,
son la piel de un ángel,
suaves como un beso,
color de damasco maduro,
evocándome un verano,
una playa y en el cielo
una cuchilla plateada
y aquella rosa
que olvidamos en la arena,
testigo silente del amor.
Que habrá sido de los besos,
quién se llevó su calor,
ilusorio tiempo de guitarras,
arpegios de zambas
jugando en tu voz.







viernes, 14 de febrero de 2020

Ombú.






                                        
¿Qué habrá sido del ombú?
Aquel de la infancia,
sus ramas fueron
escalera
de mis sueños más audaces,
escenario
de mis versos primeros.
Amigo,
de mensajes secretos
          y guardián de mis miedos.      

Lo llevó el progreso,
el arcano de la  vida,
el destino,
¿Quién sabe quién?



domingo, 2 de febrero de 2020

Purpura.






Eras la uva madura
y el vino fresco en la siesta de verano.
El río manso bebiéndose la tarde,
la rosa morada y el clavel bordó.
La placidez del estío
y las primeras luciérnagas
iluminando mi cansancio.
Eran púrpura tus labios,
gastándose  en las flores de lavanda
y perfumando el aire.
Era púrpura  el viento del sur 
doblando los árboles con su rito antiguo
y hundiéndose en la hierba
blanda de rocío.
Y era tu voz
caricia
vacío en la oscuridad.
Fuiste tanto
que hoy nada queda.
Sólo  la evocación de un río morado
que se fue alejando
hasta perderse en el mar
y hoy es pasado.


Tanka 26

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