A mi
madre.
manos que vuelan
cuidando
las rosas
viajando
en la casa,
vistiendo
el jardín.
Son las
que yo amo
ni
blancas ni finas,
son
suaves y aladas
sin
uñas pintadas
y me
aman a mí.
Realizan
travesuras
por mi
espalda y mi cabeza
me
acarician, si la pena
me
ronda el corazón.
Juntan
el primer sol
y con
el último descansan.
Me
abanican la esperanza,
siempre
entregan amor.




















