La curiosidad
al hombre hipnotiza
el perro mira
cámara y captura
otro ser escondido.
La curiosidad
al hombre hipnotiza
el perro mira
cámara y captura
otro ser escondido.
Como un arco iris
Aparecen las fresias
Todo perfuman.
El aire sonríe
En septiembre se encienden
Lucen bonitas.
Antes que el sol
Iluminan el jardín
Como un arco iris.
Atardece sobre un juego de cartas
imagino fresias amarillas en el as de oro
la poesía juega con el dos de espada
los versos saltan del cuatro de basto
al siete de oro,
el tedio junta polvo
en el as de copas
y el solitario inconcluso
le da paso a un poema
que remonta vuelo
quedan atrás las cartas
y la tarde se hace noche
tras la ventana.
Aquel, fue tiempo de aguas quietas
de palabras no dichas
tiempo que fue y a veces regresa
con luces y sombras
e intenta adueñarse del hoy,
es parte del recuerdo.
¿Y mañana? me pregunto
mañana es un sueño incierto
que no se vislumbra bien.
Solo el hoy es certeza
es el café mañanero
y tu sonrisa,
la sopa del mediodía
la modorra de la siesta
y el verso de Cortazar
que siempre es de hoy.
Hay un susurro
De guitarra lejana
Canción surera
Melodía añorada
Que dura lo que un beso.
Del cerro llega
Ágil y melodiosa
Canción surera
Recuerdo de la pampa
De trébol aromada.
Armonía
es un verso
de
Alfonsina
que
recuerda una tarde
y
una playa lejana.
Armonía,
es
una Iglesia
en
silencio profundo
y
aroma de cirios e incienso
flotando
en el aire.
Armonía
es mi sillón
un
libro y un atardecer,
desmayándose
en un cielo
gris
y rosa.
Es
el silencio buscado,
en
el ocio de una tarde.
Armonía
eres tú,
cuando
te sientas a mi lado
y
callado me abrazas.
20
Reflejo en luz
las nubes en el lago
peces dorados
en la tarde traslucen
al límite del sol.
21
Negrura total
la noche trae aromas
ventana abierta
de un mundo con mil ojos
memoria del pasado
Una tristeza pálida
me devuelve el espejo,
lágrima seca
marcando el dolor
y un aroma a lejanía
a viento que arrasa y destruye,
cada vez que llegas a mi lado.
Hueles a tristeza,
a sueño perdido
a color sepia.
Hueles a rencor
a beso no entregado,
a calladas palabras de amor,
a noche de tormenta
a sendero
sin luz.
Y yo, ya he sufrido
no quiero volver
a senderos de cardos
ni piedras en el camino
busco la caricia y el beso
la paz y la risa
esa que casi he olvidado.
.
Camina despacio
masticando el vacío.
Estremecido,
mira las hojas caídas,
que bajo la luna
parecen bailar un minué.
Torpemente una lágrima,
baja y cae.
Medianoche.
La fábrica cerrada.
En la plaza,
las sombras se mueven,
lo reciben
como a un amigo.
Ya no habrá quincenas,
ni madrugadas frías.
Comienza para él
Otro ciclo.
Aleja el miedo,
No quiere mirar atrás
Lento se va.
Ayer fue el tiempo
de lunas y soles detrás de la puerta,
de abrir persianas
a la hora de la siesta,
atravesar las rejas negras
y correr a jugar.
Completaban mi vida,
los que hoy no están,
y su presencia que era una sonrisa
hoy es una lágrima,
que regresa, al recordar voces
e imaginar presencias.
¿Existirá un mundo dónde todo recomienza
y donde la muerte no aceche en las esquinas?
Donde los espejos no mientan
jurando que esa desconocida soy yo.
La vida es un río que nunca se detiene,
que arrastra, se lleva y nunca,
nunca vuelve atrás.
Otoño.
Hoy te pintaron la cara de un gris neblinoso
Te abandonó el sol
Y hasta las hojas se van con el viento
Jurando no volver.
Otoño,
El sol volverá
Y las hojas no importan
Llegaran otras
Más verdes y tiernas
Y el ciclo natural
Volverá a comenzar.
¿Qué habrá sido del ombú?
Aquel
de la infancia,
sus
ramas fueron
escalera
de
mis sueños más audaces,
escenario
de
mis versos primeros.
Amigo,
de
mensajes secretos
y
guardián de mis miedos.
Lo
llevó el progreso,
el
arcano
el
destino,
Quién
sabe quién
Tal
vez me espera
En
un país lejano
Donde
el hacha no existe
Y
el sol siempre brilla.
A veces me digo
Quiero estar sola
Y cuando lo estoy
Extraño voces, las amigas,
Las risas, los abrazos
Tu presencia
La vida compartida
Ese mundo pequeñito que ya
no está.
Que difícil soy
Repito a veces
Es que quiero
y no quiero soledad
Es que nada me conforma
Desde que vos no estás.
Me puebla un frio oscuro
Sube desde mis huesos
Y se hace escarcha en mis manos.
Se acerca junio
me recuerda un año más
No necesito el almanaque
Ya mis huesos se encargan
Que no lo olvide.
Domingo, garúa y humedad
Se asocian para inspirarme
Afuera, la calle es un desierto
Nadie se anima a salir
Es tan tibio el hogar
mi escritorio, lápiz, papel
Y la música de un violín llorando un tango.
El sol de la tarde
El mar que se rompe
En olas salvajes,
Todo te recuerda.
Ese color entre gris y
verde
Que tenían tus ojos
Es el mismo del mar
Cuando hay tormenta
Tengo la sensación de que
estás cerca
Me miento y lo sé
Tú no regresas
Me puebla una tonta
ilusión
La culpa es del mar
De las calles de arena y
tierra
Que juntos nos vieron
Imagen vana, puerta
cerrada
que se llevó el tiempo.
¿Dónde fueron tus
sueños?
Aquellos pájaros que
echabas a volar
leyendo novelas
en tardes de verano,
bajo la sombra del ceibo
en flor.
Te encuentras perdida,
lejos de esas tardes.
Obscenamente desnuda de
amores,
columna de mármol
reclamando caricias
que alguno te vende
por cuatro papeles
sin magia ni amor.
Tus ardores se fueron
cruzaron la noche a
contramano
quedaste inerte, en
solitaria espera
carente de energía,
ausente de razón
pobre, a pesar del lujo
que te rodea,
estás sola, frente a la
vida
y te das cuenta; te
equivocaste
el amor perfecto no
existe
lo que existe es la
esperanza
de que él regrese una
tarde
y el amor deje de ser un
sueño
y te habite la realidad.
Poema reeditado.
Manchas de vino
de duraznos maduros
mantel, recuerdos
las fiestas en familia
y un sueño que se fue.
Hay magia en ti
Soy y no soy la misma
En ese verme
La verdadera y copia
Ante el sincero espejo.
La nieve apenas cubre el suelo
Los árboles extienden sus ramas
Queriendo abrazar la brisa
pocas hojas reflejan el sol
Doradas, brillantes.
Que tranquilo está el lago
Desde la otra orilla
Los cipreses se reflejan en el agua
Son una pintura de Monet
Sin nenúfares, ni amapolas
Solo la belleza
de un paisaje sureño y otoñal.
La soledad del domingo
gotea como lluvia
me atraviesa con su hielo
congela mis pensamientos
que solo buscan en el recuerdo
restos de aquella alegría.
Y se repite la historia…
De tu voz que no se escucha
Aunque suena en mis oídos
De mis ojos que te buscan
Y te imagino sin verte
No llega el olvido
Cuanto más te pienso
Y se repite la historia…
Recuerdos que son instantes Que fueron y ya no serán destellos sin color Que insisten en regresar Ardiendo bajo el sol nacen con...