domingo, 21 de junio de 2026

Ayer fue el tiempo.


 

Ayer fue el tiempo

de lunas y soles detrás de la puerta,

de abrir persianas

a la hora de la siesta,

atravesar las rejas negras

y correr a jugar.

Completaban mi vida,

los que hoy no están,

y su presencia que era una sonrisa

hoy es una lágrima,

que regresa, al recordar voces

e imaginar presencias.

¿Existirá un mundo dónde todo recomienza

y donde la muerte no aceche en las esquinas?

Donde los espejos no mientan

jurando que esa desconocida soy yo.

La vida es un río que nunca se detiene,

 que arrastra, se lleva y nunca, 

nunca vuelve atrás.

 



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