Manchas de vino
de duraznos maduros
mantel, recuerdos
las fiestas en familia
y un sueño que se fue.
Hay magia en ti
Soy y no soy la misma
En ese verme
La verdadera y copia
Ante el sincero espejo.
Manchas de vino
de duraznos maduros
mantel, recuerdos
las fiestas en familia
y un sueño que se fue.
Hay magia en ti
Soy y no soy la misma
En ese verme
La verdadera y copia
Ante el sincero espejo.
La nieve apenas cubre el suelo
Los árboles extienden sus ramas
Queriendo abrazar la brisa
pocas hojas reflejan el sol
Doradas, brillantes.
Que tranquilo está el lago
Desde la otra orilla
Los cipreses se reflejan en el agua
Son una pintura de Monet
Sin nenúfares, ni amapolas
Solo la belleza
de un paisaje sureño y otoñal.
La soledad del domingo
gotea como lluvia
me atraviesa con su hielo
congela mis pensamientos
que solo buscan en el recuerdo
restos de aquella alegría.
Y se repite la historia…
De tu voz que no se escucha
Aunque suena en mis oídos
De mis ojos que te buscan
Y te imagino sin verte
No llega el olvido
Cuanto más te pienso
Y se repite la historia…
Hay un instante
que todo lo imposible parece real
se desvanece
y gana la realidad
Crudeza de la imaginación
Que da vida a un
momento
Nace y muere.
Día gris
Desde la
ventana
Observo la
calle
El otoño
pinta veredas
De un ocre increíble
De rojos y
amarillos
Tan bello
Que suplanta
al sol.
La gente
pasa
Extrañamente
silenciosa.
La acompaña
el viento
con una
modorra sin color
mientras el
sol duerme
y yo
callada, contra el vidrio
también quiero dormir.
Hay calles que ignoran
los momentos de vida
que quedaron grabados en ellas.
Desde el grito de gol
De un purrete bostero,
Hasta el beso robado
una noche de primavera.
Los años van pasando
y el cemento gastado
se quedó esperando que el amor
regrese
y que el purrete, que ya es hombre
le gambetee un sueño
de caña y papel color.
Es que ella no sabe que es una calle
que el mundo ha cambiado
y los videos juegos y el Strik2
le hicieron una gambeta al sol
entre el cemento y la vereda.
Ella guarda recuerdos, momentos
que no volverán.
Y cuando entre el cordón y la calle
nace un yuyo sin nombre
y le regala una flor;
se emociona como si un grito de
gol
surgiera entre colores
o el aroma de los paraísos llegara
como un beso robado...
Purrete: niño.
Bostero: hincha de Boca.
Bajan las aguas
urgentes hacia el cauce
con hojas muertas
mientras corre el torrente
el río al sol espera
Buenos Aires, la lluvia
y la gente que pasa apurada,
me empuja, no me ven.
¿Seré real…?
Yo misma lo dudo.
Es verano y el viento me estremece.
Hay furia en el agua
cae y lástima.
Cambia a la ciudad, la entristece
la vuelve gris
parece dormida, ausente.
Ella que es tan hermosa
cuando la besa el sol
y las hojas de sus árboles brillan
sus flores alfombran las veredas
perfumando el aire.
Hoy la lluvia la ha cambiado
es una dama sin amor.
Necesita un beso de sol
la caricia atrevida de un verano porteño
que le devuelva luz
a su belleza dormida.
Comenzó sin
darme cuenta
Y de pronto,
fui un pájaro sin alas
Un puñado de
miedo
Las calles
de siempre me quitaban el aire
Me rodeaban
de sombras
Y no eran
las calles, era yo
Era el temor,
desconocido y ladrón
Que se
pegaba a mi piel con sufrida lentitud
Y me
apretaba el pecho, hasta ahogarme.
Y resurgí
como el árbol talado
Que brota
desde el suelo
No estuve
sola, hubo manos, voces
Un mundo
blanco que me renovó
Me devolvió
la vida y la fe en mí.
Hola a todos.
Debido a un problema de salud, he
dejado mi blog en descanso.
Si mi corazón se porta bien, en febrero
del 26, retornaré.
Les deseo unas Felices Fiestas y
un generoso año 2026.
Cariño y bendiciones.
María Rosa
¿Qué soñé, qué busqué?
Dónde fueron mis quimeras
imaginadas bajo una luna curtida
en un pasillo angosto
tan oscuro como la noche.
Qué fue de aquella niña
que escribía versos
sin saber hacerlo
y soñaba con un mundo feliz
que se perdió con la inocencia
entre la irrealidad y la vida.
Solo fue un juego de ajedrez
que no pude ganarle al destino,
hoy miro atrás y
no sé si perdí la partida
tampoco si gané, solo viví.
Lo he visto en las noches
simulando formas infinitas,
noches en que la luna
es una ventana iluminando la ciudad.
Acostumbra a extenderse
por las calles vacías
y trepar a la torre de la Iglesia,
luego llega hasta la plaza
entre las tinieblas del pino
y el perfume del jazmín,
se dilata como una hiedra oscura,
disfruta convirtiendo mi vigilia en un infierno.
Y cuando el primer rayo de sol recoge las sombras;
él actúa como un amante necio,
que desaparece de pronto
y deja el cuerpo tiritando de frío.
El patio es un espejo.
refleja un ficus quieto, dolido.
El cielo gris se derrama
en lágrimas de otoño,
y yo no puedo llorar.
No soy nube, ni río.
Solo me habita la aridez
del árbol talado
que sueña con brotar
y no recuerda cómo.
El barrio ha cambiado
No hay gritos de chicos
jugando en la vereda.
Ni vecinas barriendo
las hojas del otoño
entre charlas y saludos.
Hay un miedo callado
Trepando por los árboles
Miedo que nadie ve
Pero sabemos, existe.
Cambió el barrio
Cambiamos todos,
somos más viejos
algunos ya no están
subieron al tren
de los sueños perdidos
se adelantaron en el viaje
apurados por llegar
quién sabe adónde.
¿Elegir nuevos amigos?
¿Otras amigas?
¿Dónde…?
Ellas tenían mi historia
Mis risas, nuestras risas
Recuerdos de tardes vividas
De mates compartidos
Entre confidencias
Y a veces lágrimas.
Cuando la nostalgia llega
hablo con ellas
Paso por sus casas
Tan solas tan vacías
¡Pucha, que apuradas…!
Quedaba tanto por hablar.
Es primavera
una luz diáfana
baña la mañana
a pesar del frío.
Quisiera estar cerca del mar
contemplar el oleaje,
el viento y el grito de las gaviotas.
Extiendo las manos
y encuentro la nada
solo mi imaginación.
Hay un susurro De guitarra lejana Canción surera Melodía añorada Que dura lo que un beso. Del cerro llega Ágil y melodiosa Canción surer...