Buenos Aires, la lluvia
y la gente que pasa apurada,
me empuja, no me ven.
¿Seré real…?
Yo misma lo dudo.
Es verano y el viento me estremece.
Hay furia en el agua
cae y lástima.
Cambia a la ciudad, la entristece
se vuelve más gris
parece dormida, ausente.
Ella que es tan hermosa
cuando la besa el sol
y las hojas de sus árboles brillan
sus flores alfombran las veredas
perfumando el aire.
Hoy la lluvia la ha cambiado
es una dama sin amor.
Necesita un beso de sol
la caricia atrevida de un verano porteño
que le devuelva luz
a su belleza dormida.

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