sábado, 19 de mayo de 2018

Anochece sobre el río.






La isla se ha perdido
entre la fronda
y en un recodo,
la luna y el río
se abrazan silenciosos.
Mariposa sin color,
cruza solitaria,
buscando la luz,
se pierde en la niebla
que flota sobre el agua.
No me llega el sueño,
ni me acuna el río,
un búho real canta
en la orilla oscura
se ahoga el silencio,
entre las ramas del sauce
y en la duermevela,
ni el miedo me toca,
sólo la brisa, me lleva en su vuelo.




miércoles, 9 de mayo de 2018

A mi madre.

Puerto de Mar del Plata.




Te presiento, suspendida de una nube,
imaginando figuras dibujadas en tus ojos.
Caminando por una playa,
de quién sabe qué dimensión.
Recuerdo las tardes,
la costanera y tu risa al bajar a la arena fría de la mañana.
Y la espuma flotando,
mientras el agua helada besaba nuestros pies descalzos.
Cuantos paseos,
mañana y tarde,
mar y horizonte, viento y sal.

Mar del Plata era tu casa,
yo era la visita
que  escapaba de su mundo,
de tijeras y diseños,
tan sólo para verte.

Ya la ciudad  no es igual,
ni el mar, ni la playa.
Será que la tristeza empaña mis ojos
y me hace ver todo diferente,
hasta el viento es más frío,
me lástima la cara y me falta el calor de tus manos.



sábado, 28 de abril de 2018

Los amantes


"Paisaje iluminado por la luna" de Vicent Van Gogh. En base al cuadro de Van Gogh nació este poema.



La luz de la tarde baña la campiña,
reflejan  las hojas  un cielo ceniza.
Luna tempranera que  asoma curiosa,
pestañas curvadas como una cuchilla.
Entre los sembrados ni el viento se asoma.
Pasan los amantes, buscando el silencio,
beben en los pinos gotas de rocío.
Esta en los sentidos, la sed que los turba,
el cielo naranja y un perfume a menta
los van conduciendo, al verde camino.
Se muere la tarde,
ansiosos se miran,  se abrazan
como  almas eternas.
Dormirán los campos, los pinos, la viña,
solo los amantes insomnes de luna,
con  cuerpos cansados y ojos abiertos,
esperan el día.



martes, 17 de abril de 2018

Poetas de Buenos Aires.






.


Los poetas  de Buenos Aires,
no se mueren.
Se les regala la gracia,
de seguir deambulando por las noches,
buscando un resto de arrabal
o se sientan en el cordón de la vereda
y silban bajito un tango.
Caminan buscando esquinas con ochavas
donde algún malevo Borgiano
se despiertea en el silencio del pájaro dormido.
Los poetas que amaron Buenos Aires
siguen escribiendo poemas de amor,
y dibujan corazones rotos
en servilletas de papel,
sobre la mesa de un noctámbulo bar
que huele a madera y ginebra.
Y cuando amanece,
entre  bocinas y  aroma a café con leche,
se desvanecen, con el primer rayo de sol.
Será por eso, que en las mañanas,
por la Av Corrientes o  por Guardia vieja,
se escuchan  tangos que hablan de amores perdidos.
Y los caminantes,  sonríen
a pesar del invierno, de la humedad
y a pesar de la nostalgia,
la ciudad sigue tan linda,
tan mujer, tan alegre y perfumada.





sábado, 7 de abril de 2018

Pequeños Poemas






I
Domingo de otoño,
que soledad hay en mi barrio.
hasta las hojas
parecen dormirse en la veredas,
con  tanta quietud.


II
Mariposas que abrazan me quitan el sueño,
Giran,  vuelan
y mis miedos,
doblegan mis sentidos.
Chispas de luz
que mantienen mis ojos abiertos.


III
Se acerca y me mira,
trémulo su cuerpo
salta a mi alrededor,
no lo conozco,
¿hornero, calandria,
Es un ave,
siempre de viaje.







lunes, 26 de marzo de 2018

Ella.




La presiento,
sigue mis pasos,
por calles silenciosas,
camina con mi insomnio,
cuando me cala el agobio 
y mis parpados se afiebran.
¡Quién es?
Giro,
presiento que está,  
como la caricia de un amante que se evoca en la distancia.
Escucho las hojas crujir bajo sus pies,
es  ágil para ocultarse,
el miedo corre por mi espalda con gotas frías.
Sé que me sigue,
es tan rápida,
que al llegar a la esquina
por muy leves que  sean mis movimientos,
logra esconderse.
Mis ojos hurgan en la oscuridad
y sólo encuentro la calle vacía.



miércoles, 14 de marzo de 2018

Rosal.




Fue un pestañeo
y la sorpresa me detuvo,
no estabas,
te habían cambiado
por una rustica pared.
Me robaron la alegría de verte,
tu presencia era mi infancia
brillando entre tus flores.
Las mañanas de colegio,
el delantal almidonado,
el flequillo y la risa
y las piedritas del tinenti  en el bolsillo.

Contemplarte,
hacia cercano aquel tiempo,
porque vos estabas,
y tu racimos de rosas pequeñas,
me esperaban como a una amiga
para perfumar de primavera,
mi otoño.



Dónde irán las mariposas,
los recuerdos atados a tus ramas,
las risas jugando entre tus hojas
y el perfume suave
de la vida al sol.
Ya no estás; rosal enredadera,
la esquina quedó vacía,
en tu lugar ha crecido un muro,
que envejece mi mirada
que huele a cemento, a frío y a sueños perdidos.





Anochece sobre el río.

La isla se ha perdido entre la fronda y en un recodo, la luna y el río se abrazan silenciosos. Mariposa sin color, ...